Enseñar a los niños a gestionar sus pensamientos y palabras sin interrumpir. ¡Lucas siempre interrumpe! Todos sus pensamientos son muy importantes para él, y cuando tiene algo que decir, sus palabras rugen y gruñen en su estómago, se menan y bailan en su lengua y luego empujan sus dientes, justo antes de entrar en ERUPCIÓN (o interrumpir). ¡Su boca es un volcán! Pero cuando otros comienzan a interrumpir a Lucas, él aprende cómo esperar respetuosamente su turno para hablar.+4 años